martes, 12 de julio de 2011

Felicidad

El terror de enfrentarse a una hoja de papel. Lo he experimentado. Sé qué se siente cuando deseas rellenarla con innumerables frases y no puedes. El terror al folio en blanco. Lo he sentido. Duele como mil agujas clavadas en el alma, como martillos de hierro incandescente golpeándote en la cabeza, una mañana de domingo cualquiera. Como las cicatrices del corazón.
Fue un día de sol. Encerrada en mi casa, intenté poner en orden mis ideas, así, de golpe. Pero no me salió. Y me sentí tan mal… dentro de mi pecho ardían los deseos, latían las penas, pero mi mano temblorosa se negaba a plasmar todos esos sentimientos.
El sudor pronto llegó  a mis manos, los nervios estaban a punto de hacerme gritar. Quería escribir y no podía. Quería llorar y no tenía un hombro amigo, quería salir de la agonía, de la tristeza, salir… para siempre.
Una vez un amigo me dijo que la felicidad no existe. No quise creerle, aunque en el fondo de mi corazón yo sabía que él tenía razón. Aquel día descubrí que la felicidad no puede ser lo contrario de la tristeza, puesto que la felicidad es imposible de lograr y en cambio, la tristeza es muy fácil de obtener.
Me sentí sola. Irremediablemente sola como tantas otras veces, pero en medio de esa soledad, una lucecita brotó de pronto. Mis manos dejaron de temblar y escribí una palabra: tesón.
Puede que la felicidad no exista, pero nunca debemos dejar de buscarla. No podemos perder la oportunidad de ser los primeros en hallar lo que toda la humanidad lleva siglos buscando.
Quizás no sea hoy, ni mañana, ni dentro de diez años cuando la encontremos.  Pero algún día –estoy casi segura- llegará y aunque dure unos instantes nos compensará con creces por todos los malos momentos vividos hasta entonces. Las cosas malas se guardan ocultas en los cajones de la memoria. Las cosas buenas, permanecen, un olor, una imagen.
El temor a enfrentarse con un folio en blanco. Lo he sentido y duele. Lo he sentido y lo he superado.


2 comentarios:

Pilar dijo...

Me ha gustado mucho leerte. Veo que tenemos muchas cosas en común, no solo el nombre del blog. Con tu permiso seguiré leyéndote.
Saludos

Kilombè dijo...

Muchas gracias, por aquí todo el mundo es bienvenido. ;)